lunes, 27 de agosto de 2018

PIRINEOS (25-27 de agosto de 2018)


Fui a Brotos (Huesca) a conocer el pueblo de los Pirineos, y una visita guiada a la fábrica de licores e infusiones que tiene venta en toda España.

Conocí los Pirineos, y los crucé por primera vez, por el puerto de Portalet, hasta Lourdes. Es muy bonito, con dos embalses (uno en la parte de Francia y otro en la de España) donde se puede navegar en canoa, pero no vi a nadie bañándose, supongo que estaría prohibido el baño.

Fui al santuario de Lourdes, cueva y fuente, cogí agua y me la llevé toda puesta, me la bebí por el camino.

¿Agua milagrosa? Como me dijeron en la casa de convivencias del Cristo de El Pardo, “el agua es siempre un milagro”, visto así, tienen razón.

Me pareció un lugar como Fátima, pues se cantaba la misma canción del “13 de mayo”, y se hacía también la procesión de las antorchas…, pero muy recogido y muy llano para la gente con sillas de ruedas y para todos los públicos.

Me pareció también como el Cerro de los Ángeles, de Getafe (Madrid), que es mi lugar de peregrinación desde pequeña, y siempre que salimos y no sabemos dónde ir, vamos al Cerro de los Ángeles. Que además tienen la fiesta de mayo/junio cuando bajan a la virgen en procesión a la catedral de Getafe, cantando el rosario (CANTANDO, que nunca antes lo había oído cantar en otro lugar), y mucha devoción también.

En fin, estas salidas aunque solitarias me dan mucha energía para seguir la vida diaria una semana más.

domingo, 26 de agosto de 2018

Pasado, presente o futuro.


Viendo Las edades del hombre de este año en Aguilar de Campoo, (Palencia), que trataba de la transfiguración de Jesús en el monte Tabor, se piensa qué bien se está aquí. Buscando a Dios en las montañas, en lugares tranquilos...

Después de ver los Pirineos y dejarlos atrás, estaba viendo por el retrovisor, mientras conducía, cómo se alejaban las montañas, cómo se iban perdiendo de vista poco a poco. Y mirando hacia adelante, iban apareciendo más montañas... y en medio yo en el “falso llano”...

En fin, que las montañas de delante de atrás y el presente son esas vivencias que vienen a la cabeza de vez en cuando, recuerdos maravillosos o no tanto, pero son recuerdos que a veces les hacemos presente y futuro... y no queremos dejarlos en el pasado, pues son vivencias propias que queremos tenerlas presente siempre... y a veces no nos dejan estar “en plena forma” en el presente y futuro.