miércoles, 11 de febrero de 2015

Donde se acaba la ilusión empieza la nostalgia

Creo que me estoy dando cuenta que nada es para siempre, y me da pena. Los amigos, los trabajos, los hobbies... ¿todo tiene un inicio y un final?

Después de salir a correr y darme cuenta que tengo los pies cada vez peor, que ya no se adelgaza corriendo como antes, una vez que el cuerpo se ha acostumbrado... es difícil cambiar. Aunque la sociedad actual te obliga a ello. Sólo basta leer unos cuantos artículos del nuevo método de aprendizaje: el de "aprender, desaprender y reaprender".

Recuerdo cuando empezamos en las Tapias de Verano, y cuando los "jefes" me nombraron la primera ilusión tapiera, y ¡cómo han cambiado los tiempos desde entonces!

Después de pasada casi media vida (más o menos), te das cuenta de los consejos, de cuando me decían que no corriera maratones con los pies que tengo, que gracias a mi podólogo he podido correr siete (me falta el último, que no sé si podré correrle algún día). Al menos he podido disfrutar corriendo en compañía de tapieros, garabitas, garrapatas, star2run... y demás compis de carreras. He podido disfrutar todo lo que he podido de los lugares y con la gente que he estado, a pesar de los problemas típicos, de la ansiedad y demás obstáculos que se ponen en contra para no dejarnos disfrutar del momento.

Nos queda el recuerdo, cuando se acaba la ilusión por lo que hemos hecho y/o disfrutado, empezamos a sentir nostalgia de aquellos momentos pasados, unos más bonitos que otros.

Pensaba que podría seguir corriendo toda la vida como hacen los "venerables garrapatas", pero mis pies me lo prohíben, y después de salir a correr, y después de la media maratón de El Pardo, veo que más de 10 km no aguanto sin que duelan tanto los pies. Mucha gente que me conoce ya sabe este problema mío, y que sin plantillas no podría correr. Ya me dijo mi podólogo que hice bien pasándome al triatlón, pues la parte de correr es la más corta de las tres actividades.

Después de hacer los últimos 200 km del camino de Santiago me he ralentizado y he perdido algo de resistencia corriendo. Pero me ha enseñado muchas cosas que no sabía, y si puedo volver a hacerlo, lo haría.

Tal vez podré seguir disfrutando de algunas tapias en plan "bus total", pero recordando los buenos momentos. Lo que se deberá hacer es buscar nuevas ilusiones que nos levanten el ánimo, pero la nostalgia por los momentos pasados siempre estará ahí.

Mientras pueda correr, correré, aunque sea menor distancia y a ritmo más lento. Pero el recorrido que siempre haré mientras la vida me lo permita es el del corazón. Todos los lugares que he conocido y todas las personas que he conocido, todo lo que ha pasado por mi memoria, acaban en el corazón, siempre les tendré en mi corazón. Como dije en el primer post de este blog, aunque se me olviden los nombres o sea muy despistada con las caras y los nombres, a todos los llevo en el corazón, todos los recuerdos están en el corazón.

Es fácil recordar para quien tiene memoria pero es difícil olvidar para quien tiene corazón.

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