martes, 14 de abril de 2015

¿Crisis de los cuarenta?

No, creo que lo que pasa es que ya está todo inventado y nos damos cuenta que lo que hacemos es ir descubriendo paso a paso lo que vivimos. La edad no es más que un estado que te dice lo que llevas vivido cronológicamente.

Pero lo que realmente has vivido te lo dice la experiencia, un hombre de 20-30 años puede tener más "vida" que uno de 50-60.

Lo que debemos hacer es compartir sin miedo, si no nos contamos lo que nos pasa, no nos podemos ayudar. Y ¿para qué estamos?

¿Por qué tenemos que tener miedo a los demás si Dios no nos abandona? Si Jesús hubiera tenido miedo, hubiera huido y no se hubiera dejado matar en la cruz por algo que Él no hizo.

Se hizo hombre para comprendernos, morir por nosotros y salvarnos al resucitar y vencer a la muerte.

Por Él no debemos tener miedo, y debemos ayudarnos cuando podamos. Hasta a Jesús mismo le vendieron y negaron sus amigos, y Él les perdonó.

jueves, 12 de febrero de 2015

El Autobús de Garabitas



Con permiso de un amigo (¡muchas gracias!), quiero compartir el siguiente texto, porque me ayudó mucho cuando empecé, y ahora tengo la necesidad de volver al mismo:

Puede que sea un viejo concepto en el deporte popular; pero hasta hace pocos años pocos corredores se atrevían a aceptar su condición física en un momento de su vida deportiva. En ocasiones, es el cansancio y en otras, la aparición de las tan temidas lesiones, lo que nos hace apartarnos de los compañeros de viaje, para retroceder a los puestos de retaguardia en cualquier carrera. Sin embargo lo peor en estos casos es caer en el “autoengaño” y creer que mantener el tipo, a costa de grandes sacrificios, nos reportará algún beneficio.
¡Nada más lejos de la realidad! El organismo se revela contra todo esto y reacciona de manera contraria a nuestros deseos, provocando un sinfín de señales en cadena que cada uno debe saber interpretar. Me estoy refiriendo a las sobrecargas, bajadas de defensas, lesiones del aparato locomotor, estados de ansiedad y depresión... e incluso alteraciones del sistema cardiorrespiratorio. Analizar estas señales y adoptar una actitud conservadora mientras aparecen, es lo que puede dar continuidad al estado de bienestar y a la recuperación de cada situación patológica. 

El invento del “Autobús de Garabitas” es una mezcla de sentimientos en gente que quiere hacer un mismo viaje con un destino concreto y final feliz. A él se unen corredores que tratan de expresarse de una manera diferente o simplemente iniciarse en este deporte, con la ayuda de un pequeño colectivo sin ansias competitivas. El resultado del invento es encontrar la realidad de uno mismo y partir de una base puramente fisiológica, en la que el organismo se va adaptando poco a poco en el deporte de la carrera a pie. Es por tanto beneficioso para todo aquel corredor iniciado y como no, para aquel veterano, que cansado de haber limado sus cartílagos en múltiples carreras, encuentra en este “autobús” el lugar idóneo para seguir desarrollando la actividad que tanto le gusta. 

Se nos ha visto en muchas carreras en puestos de retaguardia, con el alborozo típico de gente alegre y expresiva, que al ir restando “ansiedades” en los participantes de las distintas carreras, estos se sumaban a la fiesta para acabar en Meta con una sensación distinta a la que habían comenzado. Esa es nuestra filosofía y es la que queremos compartir, por ser algo distinto y placentero, en la que tiene cabida todo aquel que desee sentirse a gusto en la realización de un acto en su vida deportiva.

Nos tendréis siempre que hagamos un viaje.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Donde se acaba la ilusión empieza la nostalgia

Creo que me estoy dando cuenta que nada es para siempre, y me da pena. Los amigos, los trabajos, los hobbies... ¿todo tiene un inicio y un final?

Después de salir a correr y darme cuenta que tengo los pies cada vez peor, que ya no se adelgaza corriendo como antes, una vez que el cuerpo se ha acostumbrado... es difícil cambiar. Aunque la sociedad actual te obliga a ello. Sólo basta leer unos cuantos artículos del nuevo método de aprendizaje: el de "aprender, desaprender y reaprender".

Recuerdo cuando empezamos en las Tapias de Verano, y cuando los "jefes" me nombraron la primera ilusión tapiera, y ¡cómo han cambiado los tiempos desde entonces!

Después de pasada casi media vida (más o menos), te das cuenta de los consejos, de cuando me decían que no corriera maratones con los pies que tengo, que gracias a mi podólogo he podido correr siete (me falta el último, que no sé si podré correrle algún día). Al menos he podido disfrutar corriendo en compañía de tapieros, garabitas, garrapatas, star2run... y demás compis de carreras. He podido disfrutar todo lo que he podido de los lugares y con la gente que he estado, a pesar de los problemas típicos, de la ansiedad y demás obstáculos que se ponen en contra para no dejarnos disfrutar del momento.

Nos queda el recuerdo, cuando se acaba la ilusión por lo que hemos hecho y/o disfrutado, empezamos a sentir nostalgia de aquellos momentos pasados, unos más bonitos que otros.

Pensaba que podría seguir corriendo toda la vida como hacen los "venerables garrapatas", pero mis pies me lo prohíben, y después de salir a correr, y después de la media maratón de El Pardo, veo que más de 10 km no aguanto sin que duelan tanto los pies. Mucha gente que me conoce ya sabe este problema mío, y que sin plantillas no podría correr. Ya me dijo mi podólogo que hice bien pasándome al triatlón, pues la parte de correr es la más corta de las tres actividades.

Después de hacer los últimos 200 km del camino de Santiago me he ralentizado y he perdido algo de resistencia corriendo. Pero me ha enseñado muchas cosas que no sabía, y si puedo volver a hacerlo, lo haría.

Tal vez podré seguir disfrutando de algunas tapias en plan "bus total", pero recordando los buenos momentos. Lo que se deberá hacer es buscar nuevas ilusiones que nos levanten el ánimo, pero la nostalgia por los momentos pasados siempre estará ahí.

Mientras pueda correr, correré, aunque sea menor distancia y a ritmo más lento. Pero el recorrido que siempre haré mientras la vida me lo permita es el del corazón. Todos los lugares que he conocido y todas las personas que he conocido, todo lo que ha pasado por mi memoria, acaban en el corazón, siempre les tendré en mi corazón. Como dije en el primer post de este blog, aunque se me olviden los nombres o sea muy despistada con las caras y los nombres, a todos los llevo en el corazón, todos los recuerdos están en el corazón.

Es fácil recordar para quien tiene memoria pero es difícil olvidar para quien tiene corazón.