sábado, 15 de noviembre de 2014

Las piedras del camino

Yo actualmente estoy en paro, pero tengo la suerte hasta el momento de tener contratos de trabajo, aunque cortos, frecuentes, de tal modo que no suelo estar mucho tiempo en paro. Acabé un contrato de trabajo en Septiembre de este año, y debido a una "mala vivencia" que tuve este año me fui a hacer yo sola en camino de Santiago.

Fue una gran idea, aprendí mucho, aunque sólo hice los 200 últimos kilómetros. Pero aprendí a vivir realmente con la ayuda de lo puesto y una pequeña mochila, y la ayuda y compañía de los diferentes peregrinos de diferentes países, y ciudades de España. Fue llegar a Santiago de Compostela, a la plaza do Obradoiro y emocionarme hasta llorar. La última jornada del camino fue una reflexión y un examen de conciencia sobre toda mi vida y sobre lo vivido en lo duro del camino. Después de entrar a la catedral, la misa del peregrino, visitar su tumba y dar el abrazo al Santo, teníamos que salir por la puerta sur, donde está encima del pórtico el crismón con el alfa y omega al revés, es decir, el omega - alfa, para indicarnos que el verdadero camino empieza ahora. Éste es el complicado, en el camino había muchas piedras y teníamos que ir muy despacio para poder caminar en compañía siempre de la Virgen María y con la guía de Dios. Pero en el camino de la vida, las piedras no se ven, y tropezamos más veces. Tal vez queremos ir más deprisa al verlo todo "llano", pero lo pedregoso del camino de la vida está en el interior, y pocas veces lo vemos.

Pues después de todo esta experiencia, me enseñó lo que vivió Santa Teresa de Jesús, y lo que nos enseñó en sus libros, sobre todo en "Camino de perfección", cuando nos dice esos tres "consejos" que debemos tener en cuenta: AMAR, DESASIMIENTO DE TODO LO CRIADO y HUMILDAD.

Por fin logré entenderla. Después de haber leído sus libros e ir a cursos que se dan en monasterios, titulados "Jornadas de oír el silencio". Después de toda esta experiencia creo haber encontrado mi utilidad, si es que la tengo, en esta vida. Sólo deseo no volver a fallar y acordarme de cómo comportarme en la vida con los tres "consejos" de Santa Teresa de Jesús.

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