jueves, 20 de noviembre de 2014

Te deseo lo suficiente

Te deseo suficiente sol para mantener tu actitud brillante.
Te deseo suficiente lluvia para apreciar más el sol.
Te deseo suficiente felicidad para mantener tu espíritu vivo.
Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan mucho más grandes.
Te deseo la suficiente ganancia para satisfacer tus deseos.
Te deseo la suficiente pérdida para apreciar todo lo que posees.
Te deseo los suficientes holas para superar el último adiós.
Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial. Una hora para apreciarlos. Un día para amarlos.Y una vida entera para olvidarlos.
(Bob Perks)

http://www.lavidalucida.com/2013/05/te-deseo-lo-suficiente-reflexion.html

sábado, 15 de noviembre de 2014

Cada día, una aventura.



Nunca sabemos lo que no puede pasar, “la vida es como una caja de bombones, nunca sabes cuál te va a tocar”, decía el “filósofo de Forrest Gump”.

Es verdad, las pocas veces que hago algo que creo que está bien. Tengo una cita, una entrevista o un encuentro con algún amigo o conocido y nunca sé lo que voy a decir o lo que voy a hacer, pienso una cosa y Dios siempre tiene sugerencias para cada momento.

Así que me digo “que sea lo que Dios quiera… y quiera Dios lo mismo que yo”. Voy camino del encuentro, pero con miedo a no perderme, ya sea en coche mío o en el de San Fernando. Toda una aventura que se puede resumir en una convivencia y conversaciones variadas entre Dios y yo (cuando voy sin otra compañía humana).

Llego al punto de encuentro y… otra aventura. Intento relajarme, hablar y escuchar coherentemente… y siempre me voy con la duda de qué es lo que he hecho… como si hubiera faltado a alguna norma social imprescindible (aunque no fuera así, eso es lo que pienso). Me queda pensar lo que nos dijeron en una catequesis de una iglesia de Madrid: busca la palabra coherencia el la Biblia, y si la encuentras, dímelo. Pues si en la Biblia no aparece esa palabra, no esperes de nadie en este mundo sea coherente. Todos tenemos nuestras faltas y nuestras incoherencias a veces. Hasta el más santo de todos.

Y el camino de regreso… más de lo mismo. Y me digo “ningún perdido se pierde, espero encontrarme pronto, con la ayuda de Dios. Dios no me abandones. Al menos no estoy sola, la Virgen María me cuida y Dios me guía”. Otra aventura… encuentros y desencuentros… y volver a encontrarme para volver a casa… o al lugar de regreso. Gracias Dios mío. Gracias Padre mío.

Suele pasar que las pocas citas que tengo suelen coincidir los mismos días, y el resto del tiempo está algo más relajado. Es como si el valor de mi vida fuera de “suplente universal”, cosa que no quiere hacer nadie, allí estoy yo, aparece alguna otra persona… hasta luego Lucas y si te he visto no me acuerdo… al menos es lo que pienso cuando me pasa... Tan sólo me queda pedir a Dios que me escuche, que si he servido para hacer su voluntad, y lo he hecho bien, puedo descansar tranquila… pero me queda la duda siempre de que algo me falta.

En fin, como dice el Papa Francisco, que la Virgen María nos cuide y Dios nos guíe… y rezad por mí.

Las piedras del camino

Yo actualmente estoy en paro, pero tengo la suerte hasta el momento de tener contratos de trabajo, aunque cortos, frecuentes, de tal modo que no suelo estar mucho tiempo en paro. Acabé un contrato de trabajo en Septiembre de este año, y debido a una "mala vivencia" que tuve este año me fui a hacer yo sola en camino de Santiago.

Fue una gran idea, aprendí mucho, aunque sólo hice los 200 últimos kilómetros. Pero aprendí a vivir realmente con la ayuda de lo puesto y una pequeña mochila, y la ayuda y compañía de los diferentes peregrinos de diferentes países, y ciudades de España. Fue llegar a Santiago de Compostela, a la plaza do Obradoiro y emocionarme hasta llorar. La última jornada del camino fue una reflexión y un examen de conciencia sobre toda mi vida y sobre lo vivido en lo duro del camino. Después de entrar a la catedral, la misa del peregrino, visitar su tumba y dar el abrazo al Santo, teníamos que salir por la puerta sur, donde está encima del pórtico el crismón con el alfa y omega al revés, es decir, el omega - alfa, para indicarnos que el verdadero camino empieza ahora. Éste es el complicado, en el camino había muchas piedras y teníamos que ir muy despacio para poder caminar en compañía siempre de la Virgen María y con la guía de Dios. Pero en el camino de la vida, las piedras no se ven, y tropezamos más veces. Tal vez queremos ir más deprisa al verlo todo "llano", pero lo pedregoso del camino de la vida está en el interior, y pocas veces lo vemos.

Pues después de todo esta experiencia, me enseñó lo que vivió Santa Teresa de Jesús, y lo que nos enseñó en sus libros, sobre todo en "Camino de perfección", cuando nos dice esos tres "consejos" que debemos tener en cuenta: AMAR, DESASIMIENTO DE TODO LO CRIADO y HUMILDAD.

Por fin logré entenderla. Después de haber leído sus libros e ir a cursos que se dan en monasterios, titulados "Jornadas de oír el silencio". Después de toda esta experiencia creo haber encontrado mi utilidad, si es que la tengo, en esta vida. Sólo deseo no volver a fallar y acordarme de cómo comportarme en la vida con los tres "consejos" de Santa Teresa de Jesús.

¿Qué necesidad tengo?

Madrid está muy lleno y no veo a nadie, camino por la calle y está solo, la gente tiene prisa, la gente ya no habla me pregunto... quisiera yo cambiar este Madrid tan triste por uno más alegre, hablar con mis vecinos (seguro que tenemos algo que contarnos), pero tenemos prisa, o es que nos da miedo que los demás descubran nuestras debilidades; ¿por qué siempre hablamos de las cosas como si fueran de otro, si son las mismas cosas que me pasan a mí? Quiero ser transparente aunque me critiquen, quiero tener amigos y no sé cómo hacerlo, gozamos de todos los medios de comunicación pero creo que no comunicamos, y hablar no es competir o no debería serlo. Cuando contamos algo queremos que los demás lo admitan como si fuera lo mejor y más auténtico que nadie ha contado y si alguien pone en duda lo que he dicho, discuto con él hasta que los demás crean y afirmen que yo tengo razón. Debemos competir en tolerancia, debemos competir en simpatía, debemos competir en humanidad y dejar la verdadera competición para mejorar día a día como seres humanos. ¡Para esto sí tengo necesidad!