domingo, 3 de junio de 2012

Siempre nos acordamos de lo que tenemos cuando lo perdemos

Recordando el tiempo que he disfrutado entre distintos compañeros de viaje, actualmente hay algo que me impide disfrutar en plenitud del presente, y miro con nostalgia hacia atrás.

Me doy cuenta de lo que he vivido, de las historias contadas y el tiempo disfrutado, y quiero volver a disfrutar esos momentos felices, y eso me impide disfrutar los momentos presentes.

El otro día en la Tapia, quedada de compañeros corredores donde solemos pasar un buen rato para recargar energías positivas para el resto de la semana, llamadas también Tapias (o Terapias) de verano (www.tapieros.es), mientras el minuto de silencio y las breves palabras de otros compañeros sobre el difunto compañero de las mismas Tapias, recordaba lo que hemos vivido y lo que disfrutamos cuando él estaba en las Tapias, y pensaba que siempre nos acordamos de los que tenemos (teníamos) cuando lo perdemos.

Como pasa en la actualidad, y ha pasado siempre, “cada uno va a lo suyo, menos yo que voy a lo mío”, y no nos acordamos del prójimo. Pero cuando es demasiado tarde queremos remediarlo.

Tendríamos que pedir siempre disculpas. Tendríamos que relajarnos un poco, pensar con algo más de detenimiento para poder encontrarnos bien, y poder decir que hemos hecho todo lo que podíamos hacer. Y eso muchas veces es lo que me pasa, intento hacer lo que más conviene, por desgracia y como todo el mundo, egoístamente, pienso en mí, pero intento ayudar a los demás. Y muchas veces se queda en eso, en una intención.

Otras veces me quedo con la duda de si lo que he hecho ha servido de ayuda, está bien o no. Porque cuando pasa el momento, miro para atrás y me siento mal, como si quisiera retroceder y cambiar lo que he hecho.

Estoy casi siempre pidiendo disculpas, pidiendo perdón, dando las gracias (siempre que me acuerdo), e intentando mejorar y no estorbar, ayudar sin estorbar.

Me gustaría adentrarme en el cerebro de los demás y ver lo que piensan, sobre todo en aquellos que no muestran lo que sienten. Sólo para saber si he sido yo quien ha hecho algo mal o ha sido otra persona… y si pudiera hacer algo en remediarlo.

Pero todo es muy complicado. Pienso en que la vida se nos da para que aprendamos y pasemos por todas las etapas, por todas las edades de la vida, y veamos cómo cambiamos, cómo vemos las cosas desde distintos puntos de vista. Y siempre desde nuestro interior, y con ayuda de otras relaciones personales que nos puedan ayudar.

Pues ahora, en el siglo XXI, pido ayuda a Dios y al mundo entero para que seamos todos hermanos, que haya paz entre toda la raza humana y todas las especies existentes en el mundo. Ahora que cada vez se habla menos con la boca y un poquito más por internet, quiero que haya más ilusión y más unidad entre todos.

Doy gracias también por todo lo que he vivido, aprendido y disfrutado en cada momento y que podamos seguir así, y mejorando en la medida de lo posible hasta el final de los días, amándonos todos como grandes amigos.