jueves, 1 de marzo de 2012

4.615 versus 42.195.

La vida es una carrera de resistencia. La carrera de resistencia es una distancia suprema en la que lo que más importa es la forma de llevarlo a cabo. Hay que ser coherente y persistente en los actos y en los pasos que se den.

El maratón es una carrera de resistencia, 42 km y 195 metros que sirven para medirnos si somos capaces de llevar un ritmo coherente con nuestras habilidades, tanto físicas como psicológicas. Es una carrera como la vida misma.

Pero la carrera de resistencia por excelencia siempre ha sido el dólico, una distancia que inventaron los griegos, para medir la resistencia de los atletas en la pista de atletismo. Son 4.615 metros en los que se mide la habilidad y persistencia de cada atleta participante.

Así, se puede decir que hasta 3.000 metros es una distancia de velocidad (aunque la velocidad propiamente dichas son los 100 metros lisos). Pero más allá de esa distancia tiene que ver, y mucho, las habilidades psicológicas de cada persona. Se puede decir que un 85-90% es entrenamiento psicológico y un 10-15% es entrenamiento físico. Y unido todo ello, siempre que sea correcto, se puede llegar a niveles estratégicos para ganar la partida.

Eso mismo es lo que pasa en la vida real, es decir, es un maratón, o un dólico, dependiendo de la distancia que se tenga en la vida. Debemos tener una calidad psicológica de un 85-90%, pero nos basta con una calidad física de un 10-15%.

Quiero decir que si sabemos como organizarnos, como anticiparnos a las consecuencias, como comportarnos en cada situación, cambiar de registro cuando sea necesario, y saber lo que queremos pensando en lo que tenemos, seríamos felices con lo que tenemos sin envidias ajenas.

Por ejemplo, si sabemos organizarnos con lo que tenemos, no estaríamos en esta crisis. Debemos estar a gusto con lo que tenemos, pues la educación es lo primordial para seguir siempre adelante.

Como decía Pitágoras: “Educad a los niños para no castigar a los hombres”.

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