miércoles, 27 de abril de 2011

El sueño de una "Tapia de Verano"

¿Qué sería del verano sin la Tapia?

Érase una vez un mes de mayo allá por San Isidro, yendo en familia a comer la tortilla de patata a "la pradera", jugar con los niños... o más bien al revés, jugar con los padres, dando volteretas por el césped, corriendo y saltando a la comba, columpiándonos, jugando al pilla-pilla...

Y después de una tarde feliz, volvemos a casa, nuestros papis nos dan de cenar y a la cama que al día siguiente hay que madrugar para ir al cole.

Unos años más tarde, en el mes de agosto, nos lo pasamos pipa en la playa con unos amigos, bañándonos y jugando al voley-playa... Y por las noches nos vamos de guateques por toda la ribera del mar. Luego nos tumbamos en la playa para ver amanecer al lado de nuestro "querido" (o "querida", también vale).

Pasados unos cuantos años más, y después de un magnífico/tedioso día de trabajo (todo depende de como se mire), llegan las siete de la tarde y nos disponemos a marcharnos. Cogemos el coche, pensando en el día que hemos tenido, paramos en la Casa de Campo. Y nos encontramos con un grupo de gente agradable y sonriente, esperando al resto de compañeros que faltan para que, cuando llegue la hora (las ocho menos cuarto), nos dispongamos a disfrutar de lo que queda de la tarde entre amigos donde podamos hacer algo, en conjunto o individual, pero compartiendo tiempo, experiencias y diversión, todo ello combinado de un gran ambiente, personal y medioambiental.

Terminando con unos aperitivos en un tal "meeting point" (punto de encuentro) donde nos despedimos hasta después de siete días en el mismo sitio.

Y así, de mayo a septiembre/octubre, donde nos despedimos con besos y abrazos esperando cualquier otro motivo para vernos.

Y eso es todo amigos, hasta ahí puedo leer, porque más no puedo averiguar, todavía no he aprendido a leer el futuro. ;-)