jueves, 29 de noviembre de 2007

Correr para sentirse bien
Correr me ayuda a sentirme bien.

Así empecé...

Empecé en Junio de 1999, cuando corrí mi primera carrera popular, que fue la 8ª carrera contra la droga, de 5 km. Siempre me había llamado la atención el atletismo, siempre me había gustado hacer deporte antes que verlo por la tele. Pero antes había mucho machismo y se decía que el deporte era para chicos, y las chicas no podían hacerlo a no ser que fuera gimnasia rítmica (mucho más difícil por la coordinación), baile, etc. Había más límites entre las cosas que podía hacer un chico y lo que podía hacer una chica.

Pues en 1999, con 23 añitos fui a esa primera carrera popular, el ambiente era genial, la gente no hacía más que corretear de un lado para otro, creo que lo llamaban “calentar”.

Dieron la salida, era por el Paseo de la Castellana, en un circuito de dos vueltas, y al acabar la primera vuelta, y unos cuantos que me adelantaban, estaba agotada, yo que no había corrido nunca, ni siquiera para probar, fuera de la asignatura de Educación Física del colegio, que además suspendía siempre. Iba andando y corriendo, no podía más, viendo a gente que me doblaba la edad, y me la triplicaba y yo que no les pillaba. Llegué la última, y a unos 500 metros para el final (bueno, ni idea de la distancia, quedaba un rato corriendo, pero se veía el arco de llegada a lo lejos), un policía de los que estaban vigilando la carrera, se pone a hablar por radio “... ya han pasado los dos últimos corredores, ya podéis abrir al tráfico...”.

Pero llegué a la meta, y con una coca cola y un pequeño descanso, y mi primer diploma de haber acabado, me puse muy contenta, agotada, pero la gente animaba mucho, los voluntarios estuvieron muy simpáticos, y me apeteció seguir participando en carreras populares.


Es una sensación muy buena el llegar a la meta, como si hubiera hecho algo bien. Pero que nadie me pregunte qué tiempo hice porque no tengo ni idea, yo sólo fui a correr, participar en una carrera, pasarlo bien, disfrutar...



Pero, eso sí, para la siguiente carrera debería correr, entrenar algo.

Así que, me apunté al gimnasio, estuve sobre dos años haciendo aeróbic, hasta que corrí mi primera carrera de 10 km., la San Silvestre Vallecana de 2002, el 31 de diciembre de 2002.

Acabé agotada, pero la hice, igualmente, andando y corriendo, y esta vez no llegué la última. Es una carrera demasiado multitudinaria para llegar la última. Lo haría más o menos en una hora y cuarto.

Pero lo más importante es que, aunque casi sin entrenar, esta carrera te engancha y la quieres correr todos los años, con un ambiente estupendo, gente por todas partes, como una gran familia, en la que todos contentos se miran y sonríen.

A partir de ahí descubrí que un compañero de trabajo también corría, y ¡cómo corría!, me dejaba atrás casi nada más empezar. Pero era tan majo que me esperaba, me apoyaba, me animaba ¡qué pena no haberle conocido antes!

En Febrero de 2003, corrí con él el cross universitario “dólico” de la Facultad de Estadística, eran dos vueltas a un circuito, de menos de 5 kilómetros, exactamente la distancia nos la dijeron por el micrófono que era lo que medía antiguamente las carreras en Atenas, la distancia exacta no la sé, pero sería sobre los 4,6 km., que lo aumentaron un poco porque había obras por allí.

Nada más dar la salida, la gente no corría, volaba, me quedé la última nada más empezar, y mi amigo me esperaba, no quería dejarme sola, animándome, yo acababa mi primera vuelta, y ya me doblaban los primeros con su segunda vuelta. Al empezar yo la segunda vuelta, el policía que iba en moto me dijo que si subía, me debió ver mal, yo le dije que no que llegaba a la meta a mi ritmo, aunque iba andando y corriendo. Y cuando llegué a la meta, mi amigo me dejó entrar a mí primera, para que no entrara la última. Y por el micrófono diciendo que lo importante es participar, que no importa llegar el último, y animándome mucho. Y como premio final, estaba Telemadrid allí, fue mi primera entrevista, no sé ni qué dije, ni si la pusieron en la tele. Pero fue genial. Y llegas a la meta, y te dan todo tipo de bebidas y comidas, todo gratis a los participantes.

Nos fuimos al metro y a casa, este gran amigo vivía cerca de mi barrio.

Al llegar a trabajar al día siguiente, fue genial recordarlo y me apetecía repetir otra carrera.

Era un chico muy majo y me avisaba, de otras carreras, además de otros temas de cultura y/o trabajo, sabía mucho. Yo estaba con miedo, nunca había conocido a gente así.

Me llamaba para otra carrera, el cross de Caminos, más o menos al mes de correr ésa. Fue un día que llovía toda la noche y por la mañana también. En mi casa me decía que no fuera lloviendo, y me quedé con ganas. Él parece ser que fue solo, y la corrió lloviendo, luego me lo contó, y me sentí mal, por no haber ido.

Me llamaba para otras carreras, teníamos una afición en común. Corrí la carrera de la Melonera, a la que él no pudo ir, me lo pasé bien, aunque fuera sola, luego a la de Alcalá de Henares fuimos los dos, esta vez le dije que corriera su carrera y así lo hizo, y yo acabé muy bien, y sin dejar de correr, sin andar nada ya, iba mejorando.

Corrí la de Canillejas, en la cuál llegué tarde, porque fue el año que nos dieron el chip en la tienda y allí no había que recoger nada, lo único malo es que llovía, se me fue el camión del ropero y estuve corriendo los 10 km. con la mochila y el chubasquero pero aún así a mi ritmo sin dejar de correr, y además no llegué la última, adelanté a unas cuatro personas. Me sentí bien, aunque sola, pero quería seguir participando en carreras.



Otra de las que corrí con este gran amigo, fue la carrera de contra la droga, ese mismo año, ya era carrera cívico-militar, en su 4ª edición, y le dije lo mismo, que corriera su carrera, así que me quedé atrás y yo a mi ritmo, disfrutando de correr, con gente alrededor, que no conocía de nada, pero a gusto entre ellos, como una gran familia, con una afición en común. En esta carrera, al llegar a la meta, ni idea del tiempo que hice, el general que repartía los trofeos, me nombró, y me tuvieron que avisar, yo ni lo había oído, quedé 2ª de mi categoría, de 20 a 30 años, tampoco me preguntéis cuántas chicas había de esa edad porque tampoco lo sé.

Corrí la San Silvestre 2003, mejorando, y disfrutando, llegando a la meta, sin asfixiarme tanto, aunque seguramente mejoraría unos pocos minutillos.

Este gran amigo me seguía llamando para los crosses universitarios, el no corría más de 10 km., decía que era mucho, además de correr sólo las carreras gratuitas.

En mi casa, me decían que no fuera, me convencían para que no fuera a correr. Y yo le echaba de menos a él y a las carreras. Porque además se nos acabó ese contrato de trabajo y no le veía apenas.

La última vez que me llamó fue sobre abril o mayo de 2004, para otra carrera, que tampoco pude ir, pero no por mí, que sí me hubiera gustado. Porque yo cada vez que le llamaba tenía que pillarle en casa porque apenas utilizaba el móvil.

Así que le llamé a primeros de Junio, para salir a correr o tan siquiera a vernos y dar una vuelta por el parque de la Arganzuela, un parque pequeñito, el perímetro medía 3 km. pero había mucho ambiente en plan de correr, nunca corrías sola, siempre me encontraba a alguien corriendo, fuera a la hora que fuera. Pues no pude saber de él hasta un mes después, a primeros de Julio, y entonces, me quedé parada al teléfono sin saber qué responder; se puso su madre, me dijo que se había muerto... No supe que decir, tal vez dije algo sin pensar pero no sé el qué. Llamé a los dos o tres días de saberlo a otra compañera de trabajo de aquella empresa, nadie sabía nada, y fue ella la que llamó a la madre de este chico (que tenía 2 años más que yo) y fue la que me contó que estaba con depresiones y le estaban medicando mal.

La verdad le echo de menos, aprendí mucho con él, de todo, sobre cultura, disfrutar corriendo, y fue el que me enganchó a seguir corriendo, y se lo agradezco.

Y he seguido corriendo y disfrutando, hasta que empecé con los entrenamientos de la San Silvestre 2004, y conocí a gente también maravillosa. Esto es una gran familia, no nos conocemos de nada pero congeniamos con la misma afición todos los corredores, como si nos conociéramos de siempre, cogiendo una confianza desde el principio que yo no sabía que podía existir algo así.

Después de la San Silvestre 2004, empecé a correr más a menudo, hasta llegar a una carrera al mes.

En Febrero de 2005 empezamos con el club de corredores que empiezan a correr, organizado por la firma Nike, llamado Start2Run, empezamos a conocer a más gente maravillosa, genial, gente que yo creía que no podía existir. Hasta viajamos juntos a Barcelona y a San Sebastián (Donostia) para correr y conocer la ciudad, pues yo casi no había salido de casa, de Madrid.

Así empecé a correr todos los domingos, alguna carrera popular, en plan diversión, llegar a la meta, disfrutando de la compañía, durante, antes o después de la carrera. Hasta haciéndonos fotos. Nunca me había hecho fotos corriendo, así que las primeras carreras sólo las disfruté, pero el recuerdo lo llevo en el interior, no puedo mostrar nada, ni compartir aquellos momentos con nadie, nada más que de palabra. Pero me marcó para seguir corriendo.

Y ahora, después de haber conocido a esta gran familia de corredores, las quedadas en la Tapia de la Casa de Campo, Start2Run, etc., aunque me borre del club de Start2Run, debo decir que os llevo a todos en el corazón.

No quiero nombrar a nadie, porque los nombres sobran, y ellos mismos saben a qué me refiero, y lo que digo por qué lo digo, al menos eso creo.

Pero nunca olvidaré como empecé a correr, mi primera carrera popular, mi gran amigo y compañero de trabajo que me enganchó a correr, y a toda mi familia de corredores que he conocido a través de distintos foros de Internet, de toda España, bien sea cibernética o personalmente hablando.

Una cosa me ha llevado a otra y estoy orgullosa de esta historia mía. He aprendido muchas cosas de la vida, aunque me faltan muchísimas también por aprender. Pero gracias a todos por vuestra ayuda, amistad, cariño y apoyo.

Ahora tengo que calcar esto que me ha pasado con todos vosotros y conseguir que mi rutina diaria sea más amena, disfrutando cada minuto de mi vida que no estoy con vosotros (porque con vosotros ya disfruto lo mejor que puedo), consiguiendo las cosas básicas de la vida.

Como me han dicho en los foros de Internet, “Felicidades por tus ansias de superación y por la alegría que transmites”. Yo creo que entre esta familia de corredores me lo ponéis tan fácil que es muy fácil sentirse alegre. Pero fuera de esta vida, es difícil calcarlo a la rutina diaria. Por ello, tal vez me he tomado el correr como droga adictiva, como rutina, como medicina que sin ella no puedo vivir, pero sobre todo, sin vosotros tampoco.

La verdad, ir poco a poco mejorando, estaría bien para no llegar a lo más alto del podio en poco tiempo, pues la caída sería mayor.

Gracias a todos, por mi mejoría, tanto física como psíquica.

PD:
Correr para vivir, no vivir para correr.
Comer para vivir, no vivir para comer.
Correr para comer, no comer para correr.

Conclusión: Vivir y disfrutar cada minuto de la vida.

Madrid, 19 de julio de 2006