martes, 4 de diciembre de 2007

Correr para relajarse

Después de haber corrido 2 maratones, una ultra-maratón (50-100 km. de Vallecas, sólo 50 km.) y unas cuantas medias maratones (ya perdí la cuenta), te das cuenta de lo que quieres es correr, y mejorar poco a poco, correr con gente, pasar ese rato en agradable compañía, relajarte del día, ya sea por estrés o por falta de ánimo.

En el medio está la virtud. Pero ¡qué difícil es llegar a ello!

Nunca me he lesionado físicamente, fuera del cansancio de las maratones. Simplemente me apunto a carreras populares por relajación, y vaya o no en serio, no me gusta “ir seria”, que no es lo mismo.

“La envidia mueve montañas”, se puede decir ¿no? Cuando veo cómo corren algunos/as, qué facilidad de lengua, qué don de gentes tienen. Ya me gustaría a mí... que me quedo atrás.

Parece que un puntito de envidia es bueno para poder mejorar. Basta con saber a quién se tiene que tener envidia. Y no a las malas personas, sino a las buenas. Y esas buenas personas que te acogen muy bien en su grupo de amigos, te hacen feliz y recuperas una autoestima perdida. Lo malo es que dura poco esa “recuperación”, y necesitas que te “acojan” más días.

Con la edad también vas aprendiendo todo lo que se puede, pero unas personas “lo cogen” más rápidamente que otras. Cuando pienso que lo que yo tardo X años otros lo han hecho en pocos meses, o lo que yo no he conseguido otros lo han conseguido en tan sólo un año, deprime un poco más. Por eso a veces sienta bien salir a correr para evadirse, pero “eso no da dinero”, salgo a correr y a encontrarme con gente amiga para animarme un poco pero no es suficiente. Necesito algo que me haga sentir útil, y no esos contratos de trabajo de “pan para hoy y hambre para mañana”. Yo quiero vida propia, que parece que no la tengo.

En fin, esperemos que “lento pero seguro”. Gracias a los ánimos de gente amiga.


¡Feliz Navidad 2007/08!

Madrid, 3 de diciembre de 2007

Aprender a correr y a convivir



Una experiencia muy buena para compartir afición y convivencia social es lo cuento a continuación. Yo lo conocí gracias al grupo de venerables corredores con los que entreno (bueno más bien corro como que puedo...).


Es una experiencia única para saber el nivel que tienes, la alimentación que llevas, la vida diaria..., y para hacer vida social sobre todo.


El Campus Interval (de Corricolari), está muy bien, es como una convivencia de corredores, una quedada de corredores (como los moteros).


Son grupos reducidos, de 15 a 40 personas cada vez, lo suelen realizar una vez al año, más o menos.

Yo estuve el puente de agosto de este año, se realizó en un albergue de montaña en Peguerinos (Ávila), nada más cruzar El Escorial y subir el monte Abantos, arriba hay una casa, que es el albergue, es la 5ª vez que lo hacen y está bien, porque es tipo convivencia, corremos por la mañana, nos tomamos unas cervezas juntos, por la tarde las clases teóricas, y por la noche nos acercamos a las fiestas de Peguerinos.


Lo de los ritmos, desde K1 a K5, es por el test de lactato que nos hicieron en el Campus, son 5 series de 1.200 metros empezando de menos a más, y tenéis que tener en cuenta que cada vuelta os bajan 20 segundos. Yo empecé en 6:20 para acabar a 5'/km. y la última no me salió, acabé unos 5-10 segundos más tarde, las 4 primeras, salieron muy bien.

Y luego nos enseñaron la gráfica, deben ir subiendo las pulsaciones y el lactato (que se crucen las dos líneas en la gráfica), las mías eran paralelas, se notaba que estaba empezando
Si sube demasiado el lactato, te puedes marear, entonces el entrenador no te permite acabar el test, por seguridad, y algunos hicieron 4 (que ya es suficiente para realizar el test con su informe).

Había alguno que iba sobrado y se hizo 6 series.

Los ritmos (cada entrenador lo llama de una forma) se calcula con las pulsaciones de cada uno:

K1----- ritmo suave (para maratón)
K2 ----- ritmo medio (para medio maratón)
K3 ----- ritmo rápido (para una carrera de 10 km.)
K4 ----- series largas (1.000 m. - 2.000 m. ...)
K5 ----- series cortas (100 m. - 200 m. ...)


En teoría no se debería superar esas pulsaciones y entonces llegas a la meta muy bien. (A mí me ha ido bien cuando me he puesto el pulsómetro y he hecho caso a este entrenamiento en las carreras).

Te enseñan a correr, técnica, fortalecimiento, estiramientos, nos hicieron la medición de masa grasa, nos dieron un masaje y se solucionaron bastantes dudas.


Lo único malo es que es muy caro, casi 400 euros esos 4 días, pero lo tienes todo pagado: comida, dormir...


Al final te dan un diploma de haber participado en el Campus
Para más información:
www.intervalatletismo.com

(Agosto 2006)

jueves, 29 de noviembre de 2007

Correr para sentirse bien
Correr me ayuda a sentirme bien.

Así empecé...

Empecé en Junio de 1999, cuando corrí mi primera carrera popular, que fue la 8ª carrera contra la droga, de 5 km. Siempre me había llamado la atención el atletismo, siempre me había gustado hacer deporte antes que verlo por la tele. Pero antes había mucho machismo y se decía que el deporte era para chicos, y las chicas no podían hacerlo a no ser que fuera gimnasia rítmica (mucho más difícil por la coordinación), baile, etc. Había más límites entre las cosas que podía hacer un chico y lo que podía hacer una chica.

Pues en 1999, con 23 añitos fui a esa primera carrera popular, el ambiente era genial, la gente no hacía más que corretear de un lado para otro, creo que lo llamaban “calentar”.

Dieron la salida, era por el Paseo de la Castellana, en un circuito de dos vueltas, y al acabar la primera vuelta, y unos cuantos que me adelantaban, estaba agotada, yo que no había corrido nunca, ni siquiera para probar, fuera de la asignatura de Educación Física del colegio, que además suspendía siempre. Iba andando y corriendo, no podía más, viendo a gente que me doblaba la edad, y me la triplicaba y yo que no les pillaba. Llegué la última, y a unos 500 metros para el final (bueno, ni idea de la distancia, quedaba un rato corriendo, pero se veía el arco de llegada a lo lejos), un policía de los que estaban vigilando la carrera, se pone a hablar por radio “... ya han pasado los dos últimos corredores, ya podéis abrir al tráfico...”.

Pero llegué a la meta, y con una coca cola y un pequeño descanso, y mi primer diploma de haber acabado, me puse muy contenta, agotada, pero la gente animaba mucho, los voluntarios estuvieron muy simpáticos, y me apeteció seguir participando en carreras populares.


Es una sensación muy buena el llegar a la meta, como si hubiera hecho algo bien. Pero que nadie me pregunte qué tiempo hice porque no tengo ni idea, yo sólo fui a correr, participar en una carrera, pasarlo bien, disfrutar...



Pero, eso sí, para la siguiente carrera debería correr, entrenar algo.

Así que, me apunté al gimnasio, estuve sobre dos años haciendo aeróbic, hasta que corrí mi primera carrera de 10 km., la San Silvestre Vallecana de 2002, el 31 de diciembre de 2002.

Acabé agotada, pero la hice, igualmente, andando y corriendo, y esta vez no llegué la última. Es una carrera demasiado multitudinaria para llegar la última. Lo haría más o menos en una hora y cuarto.

Pero lo más importante es que, aunque casi sin entrenar, esta carrera te engancha y la quieres correr todos los años, con un ambiente estupendo, gente por todas partes, como una gran familia, en la que todos contentos se miran y sonríen.

A partir de ahí descubrí que un compañero de trabajo también corría, y ¡cómo corría!, me dejaba atrás casi nada más empezar. Pero era tan majo que me esperaba, me apoyaba, me animaba ¡qué pena no haberle conocido antes!

En Febrero de 2003, corrí con él el cross universitario “dólico” de la Facultad de Estadística, eran dos vueltas a un circuito, de menos de 5 kilómetros, exactamente la distancia nos la dijeron por el micrófono que era lo que medía antiguamente las carreras en Atenas, la distancia exacta no la sé, pero sería sobre los 4,6 km., que lo aumentaron un poco porque había obras por allí.

Nada más dar la salida, la gente no corría, volaba, me quedé la última nada más empezar, y mi amigo me esperaba, no quería dejarme sola, animándome, yo acababa mi primera vuelta, y ya me doblaban los primeros con su segunda vuelta. Al empezar yo la segunda vuelta, el policía que iba en moto me dijo que si subía, me debió ver mal, yo le dije que no que llegaba a la meta a mi ritmo, aunque iba andando y corriendo. Y cuando llegué a la meta, mi amigo me dejó entrar a mí primera, para que no entrara la última. Y por el micrófono diciendo que lo importante es participar, que no importa llegar el último, y animándome mucho. Y como premio final, estaba Telemadrid allí, fue mi primera entrevista, no sé ni qué dije, ni si la pusieron en la tele. Pero fue genial. Y llegas a la meta, y te dan todo tipo de bebidas y comidas, todo gratis a los participantes.

Nos fuimos al metro y a casa, este gran amigo vivía cerca de mi barrio.

Al llegar a trabajar al día siguiente, fue genial recordarlo y me apetecía repetir otra carrera.

Era un chico muy majo y me avisaba, de otras carreras, además de otros temas de cultura y/o trabajo, sabía mucho. Yo estaba con miedo, nunca había conocido a gente así.

Me llamaba para otra carrera, el cross de Caminos, más o menos al mes de correr ésa. Fue un día que llovía toda la noche y por la mañana también. En mi casa me decía que no fuera lloviendo, y me quedé con ganas. Él parece ser que fue solo, y la corrió lloviendo, luego me lo contó, y me sentí mal, por no haber ido.

Me llamaba para otras carreras, teníamos una afición en común. Corrí la carrera de la Melonera, a la que él no pudo ir, me lo pasé bien, aunque fuera sola, luego a la de Alcalá de Henares fuimos los dos, esta vez le dije que corriera su carrera y así lo hizo, y yo acabé muy bien, y sin dejar de correr, sin andar nada ya, iba mejorando.

Corrí la de Canillejas, en la cuál llegué tarde, porque fue el año que nos dieron el chip en la tienda y allí no había que recoger nada, lo único malo es que llovía, se me fue el camión del ropero y estuve corriendo los 10 km. con la mochila y el chubasquero pero aún así a mi ritmo sin dejar de correr, y además no llegué la última, adelanté a unas cuatro personas. Me sentí bien, aunque sola, pero quería seguir participando en carreras.



Otra de las que corrí con este gran amigo, fue la carrera de contra la droga, ese mismo año, ya era carrera cívico-militar, en su 4ª edición, y le dije lo mismo, que corriera su carrera, así que me quedé atrás y yo a mi ritmo, disfrutando de correr, con gente alrededor, que no conocía de nada, pero a gusto entre ellos, como una gran familia, con una afición en común. En esta carrera, al llegar a la meta, ni idea del tiempo que hice, el general que repartía los trofeos, me nombró, y me tuvieron que avisar, yo ni lo había oído, quedé 2ª de mi categoría, de 20 a 30 años, tampoco me preguntéis cuántas chicas había de esa edad porque tampoco lo sé.

Corrí la San Silvestre 2003, mejorando, y disfrutando, llegando a la meta, sin asfixiarme tanto, aunque seguramente mejoraría unos pocos minutillos.

Este gran amigo me seguía llamando para los crosses universitarios, el no corría más de 10 km., decía que era mucho, además de correr sólo las carreras gratuitas.

En mi casa, me decían que no fuera, me convencían para que no fuera a correr. Y yo le echaba de menos a él y a las carreras. Porque además se nos acabó ese contrato de trabajo y no le veía apenas.

La última vez que me llamó fue sobre abril o mayo de 2004, para otra carrera, que tampoco pude ir, pero no por mí, que sí me hubiera gustado. Porque yo cada vez que le llamaba tenía que pillarle en casa porque apenas utilizaba el móvil.

Así que le llamé a primeros de Junio, para salir a correr o tan siquiera a vernos y dar una vuelta por el parque de la Arganzuela, un parque pequeñito, el perímetro medía 3 km. pero había mucho ambiente en plan de correr, nunca corrías sola, siempre me encontraba a alguien corriendo, fuera a la hora que fuera. Pues no pude saber de él hasta un mes después, a primeros de Julio, y entonces, me quedé parada al teléfono sin saber qué responder; se puso su madre, me dijo que se había muerto... No supe que decir, tal vez dije algo sin pensar pero no sé el qué. Llamé a los dos o tres días de saberlo a otra compañera de trabajo de aquella empresa, nadie sabía nada, y fue ella la que llamó a la madre de este chico (que tenía 2 años más que yo) y fue la que me contó que estaba con depresiones y le estaban medicando mal.

La verdad le echo de menos, aprendí mucho con él, de todo, sobre cultura, disfrutar corriendo, y fue el que me enganchó a seguir corriendo, y se lo agradezco.

Y he seguido corriendo y disfrutando, hasta que empecé con los entrenamientos de la San Silvestre 2004, y conocí a gente también maravillosa. Esto es una gran familia, no nos conocemos de nada pero congeniamos con la misma afición todos los corredores, como si nos conociéramos de siempre, cogiendo una confianza desde el principio que yo no sabía que podía existir algo así.

Después de la San Silvestre 2004, empecé a correr más a menudo, hasta llegar a una carrera al mes.

En Febrero de 2005 empezamos con el club de corredores que empiezan a correr, organizado por la firma Nike, llamado Start2Run, empezamos a conocer a más gente maravillosa, genial, gente que yo creía que no podía existir. Hasta viajamos juntos a Barcelona y a San Sebastián (Donostia) para correr y conocer la ciudad, pues yo casi no había salido de casa, de Madrid.

Así empecé a correr todos los domingos, alguna carrera popular, en plan diversión, llegar a la meta, disfrutando de la compañía, durante, antes o después de la carrera. Hasta haciéndonos fotos. Nunca me había hecho fotos corriendo, así que las primeras carreras sólo las disfruté, pero el recuerdo lo llevo en el interior, no puedo mostrar nada, ni compartir aquellos momentos con nadie, nada más que de palabra. Pero me marcó para seguir corriendo.

Y ahora, después de haber conocido a esta gran familia de corredores, las quedadas en la Tapia de la Casa de Campo, Start2Run, etc., aunque me borre del club de Start2Run, debo decir que os llevo a todos en el corazón.

No quiero nombrar a nadie, porque los nombres sobran, y ellos mismos saben a qué me refiero, y lo que digo por qué lo digo, al menos eso creo.

Pero nunca olvidaré como empecé a correr, mi primera carrera popular, mi gran amigo y compañero de trabajo que me enganchó a correr, y a toda mi familia de corredores que he conocido a través de distintos foros de Internet, de toda España, bien sea cibernética o personalmente hablando.

Una cosa me ha llevado a otra y estoy orgullosa de esta historia mía. He aprendido muchas cosas de la vida, aunque me faltan muchísimas también por aprender. Pero gracias a todos por vuestra ayuda, amistad, cariño y apoyo.

Ahora tengo que calcar esto que me ha pasado con todos vosotros y conseguir que mi rutina diaria sea más amena, disfrutando cada minuto de mi vida que no estoy con vosotros (porque con vosotros ya disfruto lo mejor que puedo), consiguiendo las cosas básicas de la vida.

Como me han dicho en los foros de Internet, “Felicidades por tus ansias de superación y por la alegría que transmites”. Yo creo que entre esta familia de corredores me lo ponéis tan fácil que es muy fácil sentirse alegre. Pero fuera de esta vida, es difícil calcarlo a la rutina diaria. Por ello, tal vez me he tomado el correr como droga adictiva, como rutina, como medicina que sin ella no puedo vivir, pero sobre todo, sin vosotros tampoco.

La verdad, ir poco a poco mejorando, estaría bien para no llegar a lo más alto del podio en poco tiempo, pues la caída sería mayor.

Gracias a todos, por mi mejoría, tanto física como psíquica.

PD:
Correr para vivir, no vivir para correr.
Comer para vivir, no vivir para comer.
Correr para comer, no comer para correr.

Conclusión: Vivir y disfrutar cada minuto de la vida.

Madrid, 19 de julio de 2006