lunes, 30 de octubre de 2017

Peregrinación Caravaca de la Cruz, 28-29 de octubre de 2017

Fuimos a ver a Nuestra Señora de la Esperanza a Calasparra, un pequeño santuario donde paramos a ver a nuestra Amiga la Virgen María. Y me acordé de la Beata Madre Esperanza, una murciana fundadora del santuario del Amor misericordioso en Collevalenza, Italia, donde se la quiere mucho e hizo muchos milagros, entre ellos, excavar un pozo de más de 200 metros y que la gente iba a lavarse allí y se curaba, pero siempre con Fe.

Pasamos a Caravaca a visitar el santuario, donde se guarda un trozo del Lignus Crucis, de la Cruz donde fue clavado Nuestro Amigo Jesús en Jerusalén.

Luego fuimos a Murcia a visitar a su Madre, nuestra Amiga, Nuestra Señora de la Fuensanta, donde también se ganaba otro Jubileo al ir peregrinando en grupo. Así que ganamos dos Jubileos en un fin de semana.

Luego nos contaron un poco de historia y curiosidades sobre la ciudad y los santuarios.

Ganar un Jubileo puede ser también ganar una experiencia para la propia vida que pueda servir en un futuro, bien para nuestra vida como para compartirla con el prójimo.

Qué es sino un Jubileo, si no es Compartir tu Tiempo con el Otro, de forma que Ambos Aprendamos a Convivir de la mejor forma posible. Siempre con la Ayuda de Dios, que se nos aparece todos los días en el prójimo que nos encontramos en nuestra vida.

Paz y amor siempre como nuestro Amigo Jesús nos enseñó.

martes, 11 de julio de 2017

Peregrinación de Italia y Medjugorje (3 al 11 de julio de 2017)


Mis experiencias y sensaciones propias.

Como siempre, los días antes de iniciar el viaje tenía miedo. No conocía nada más que a dos personas y eran los organizadores.

El viaje en concreto tuvo buenas experiencias nuevas.

Fue una peregrinación a varios pueblos donde vivían y predicaban los santos, la Madre Esperanza en Collevalenza y el Padre Pío de Pietrelcina en San Giovanni Rotondo.

Acabando en Medjugorje, que es donde, en principio, quería ir a ver dónde se le apareció la virgen a seis niños, como continuación del mensaje de Fátima para la conversión y la paz del mundo.

Yo quería ir a ver si se me aparece a mí también mi Madre del Cielo. Pero no noto nada más que pena. Después de escuchar varias experiencias de conversiones me vuelvo a dar cuenta en que Dios no hace milagros a los que ya creemos sino a los que no creen para que se conviertan y, apoyándose en nosotros que creemos en Dios, poder ayudarle a la conversión y la paz del mundo.

Fue un recorrido muy bonito, muy buena organización, al menos lo que vemos desde fuera de la organización.

Conocer la tumba de Madre Esperanza y beber agua de su fuente milagrosa y curativa. Conocer al Padre Pío, su tumba y su historia. Conocer los milagros de ambos. Me hace reflexionar y pensar qué milagros podría hacer yo para el bien del mundo, y al menos de la gente que me rodea.

Pasar por la ciudad de Asís, donde San Francisco vivió, pasar por Lanciano y ver el milagro eucarístico que ocurrió en esa ciudad para la creencia de los que vieron sangrar la Sagrada Forma, y crean que de verdad está Jesucristo en ese trozo de pan, y que verdaderamente es el Cuerpo de Cristo.

Llegar a Bari para tomar un ferry grandísimo para ir a Dubronik y conocer un poco la ciudad con guía y llevarnos en autobús a Medjugorje, la cual es una ciudad entre montes, como su propio nombre indica. Está entre el monte de Pobdro o de las apariciones, en el cual están puestas unos cuadros de bronce con los misterios del rosario, donde se apareció a la virgen a los dos niños y cuatro niñas. Y el monte de la cruz, donde están las placas del vía crucis. Ambos montes bastante pedregosos.

Conocimos la comunidad del Cenáculo, donde se dedican a rehabilitar a drogadictos para la conversión al corazón inmaculado de la virgen María.

Escuchamos la conversión de un canadiense que se casó en terceras nupcias con una croata, y se convirtió gracias a la confesión y perdón de un sacerdote. Antes dedicaba su vida al dinero y ahora en la construcción de un castillo para alojar a sacerdotes, dándoles de comer y dormir, solo con lo que recibe de los vecinos que quieran ayudar y sus limosnas, sin pedir dinero a cambio. Como agradecimiento a la conversión que tuvo.

Medjugorje es un lugar de oración donde se puede ir tranquilamente con símbolos religiosos. No hay discusiones sobre religión. Además del santuario de la virgen y la iglesia dedicada a Santiago apóstol, hay un Cristo resucitado de bronce que salen gotas de líquido sinovial de la rodilla. No se sabe si es milagro o qué es, de momento no está reconocido del todo por la iglesia católica porque se está estudiando.

Solo se sabe que la virgen vino a continuar el mensaje de Fátima y les está dando diez secretos a los videntes, a algunos les falta el décimo, y siguen viendo a la virgen hasta que reciban los diez secretos, los cuales no se pueden saber hasta tres días antes que ocurran, por medio de un sacerdote que tiene más de setenta años y que se lo dirán cuando la virgen se lo diga.

Las cinco piedras o mensajes de la virgen en Medjugorje son oración, ayuno, confesión, santa misa y santa Biblia, para la conversión del mundo y la adoración al inmaculado corazón de la virgen María.

martes, 25 de abril de 2017

PEREGRINACIÓN A FÁTIMA (22 – 23 de abril de 2017)

Como siempre y como con cualquier grupo, salí con miedo desde unos días antes del viaje, pero como me han dicho otras veces, no te eches para atrás una vez que te has apuntado, y otra frase que decía: hazlo aunque sea con miedo.

Así que fui, acompañada de mi amigo Jesucristo (JC), y por recomendación de Él y de “mi amigo” el Papa Francisco que dice que no nos encerremos que debemos salir, y así evangelizar con nuestros hechos a los demás.

El viaje en autobús siempre es cansado y largo pero estuvo entretenido: canciones varias, rosario, laudes, vísperas…

En Fátima no recuerdo ningún milagro hacia mí, es decir, no sentí nada especial, pero aprendí mucho. Aprender a convivir es continuo, nunca se termina de aprender eso, cada uno es diferente y debemos saber comportarnos y practicarlo en todas las ocasiones, a ser posible.

No conocía Fátima y me gustó mucho. Al ser peregrinación no vemos mucho como si fuéramos de turismo, pero vamos a encontrarnos con Dios lo primero. Me pareció como el Vaticano pero en más pequeño, por la forma que tiene.

Conocer la vida de los pastorcillos y visitar su casa en el Aljustrel fue emocionante. Algunas lágrimas se me cayeron al escuchar su historia.

A la vuelta siempre llevo unos días en mí el recuerdo de lo vivido y el pensamiento de qué debo hacer para mejorar mi vida siempre “mirando al Cielo pero con los pies en la tierra” (como me dijo un ex-sacerdote hace tiempo).

En definitiva, yo pienso que aunque actúe libremente, la conciencia de Dios no me deja hacer directamente lo que quiera yo, sino lo que Él quiere, o Él me permite.

miércoles, 11 de enero de 2017

El talento que caduca

Referencia: elcuentodenavidad.com

jueves, 29 de septiembre de 2016

Jubileo Catequistas 22-25/09/2016: Peregrinación a Roma


Siempre me vence el miedo unos días antes de que llegue el día, pero como dice el refrán, “hazlo aunque sea con miedo”.

Era un grupo muy familiar, éramos 22 peregrinos, creo recordar. Con todo muy controlado y sin apenas tiempo libre, con algunos cambios, porque siempre hay cosas que no salen como se planean pero en el fondo fue divertido, con un grupo muy acogedor y con el jubileo ganado; y las enseñanzas recogidas fueron muy buenas. Sólo falta ponerlas en práctica como siempre.

Dijo el Papa Francisco que lo importante no es caer, sino intentar levantarse y no quedarse ahí, seguir adelante.

Es como el globo que pongo siempre de ejemplo, cada vez lo inflamos más hasta que puede llegar a romperse. Intentemos soltar lo malo y quedarnos siempre con lo bueno para que ese globo no llegue a romperse.

Cada vez será más fina la piel y cada vez más sensible, pero los recuerdos buenos siempre conseguirán que no se rompa, y si llega a romperse, utilizamos esos recuerdos buenos como tiritas que nos ayudan a seguir adelante.

jueves, 18 de agosto de 2016


PEREGRINACIÓN – VACACIONES JULIO 2016

Como decía, creo recordar, el Papa Francisco, hay que hacer al menos una peregrinación al año.

Este año como me dolía el pie no lo hice andando, sino en coche, en plan “turigrino”.

Me dijeron que tenía que hacer al menos un triatlón en el mar, que está muy bien y es más fácil.

Así que empecé apuntándome al supersprint de Castellón de la plana del 3 de julio, el cortito, por el ser el primero en el mar y porque me dolía el pie, y ya de paso hago turismo y conozco la zona. Que de plano no tiene nada… bueno si lo comparas con Madrid, sí es bastante plano.

Al ir sola se hace más largo el tiempo, pero al estar entretenida viendo cosas nuevas, dejas menos tiempo a la cabeza para que dé vueltas a las antiguas.

Al final, el triatlón me salió bien, a pesar que nos tocó un día de oleaje, y que luego pusieron bandera roja para los bañistas. Así que si llega a haber bandera verde hacemos marca personal.

Qué gracioso que el tritraje se manchaba justo como si te hubieras meado, pero estábamos todos igual, entre la sal y la bici se quedaba la marca en las mallas del tritraje, porque la sal desgasta más la ropa.

Castellón de la Plana no es que sea pequeño, pero la gente es un poco “pasota” con el turismo cultural de su ciudad: no hay nada que ver, sólo playa y montaña. Catedral, parque, plaza de toros, placitas con monumentos... no les daban importancia. El tranvía era tipo autobús con líneas de la luz, era más “light” que el de Lisboa.

Fui a visitar la ciudad de las artes y las ciencias de Valencia, el casco histórico y la famosa playa del Sardinero.

Así que luego me dijeron de ver el “desierto de las palmas” (“desert les palmes”), donde había un monasterio de Carmelitas en ruinas y uno nuevo donde habitaban los pocos monjes y monjas que quedaban, y unas vistas muy bonitas. Se veían las ruinas de un castillo, y a lo lejos entre las montañas, el mar y Benicasim. Creo que lo llamaban, cerca de ahí, la “subida al Bartolo”, por un monje fray Bartolomé que hacía ese recorrido en el monasterio.

Pasé desde el coche por Oropesa, Marina d’or… y llegué a Morella, pueblo amurallado con un castillo, bonito, ya me lo recomendaron varios. Me dio pena ver una iglesia convertida en centro de salud y museo.

Pero al menos se rehabilita para otras cosas y se mantiene el edificio.

Pasé por Zaragoza para coger la Nacional II y volver a casa, al traumatólogo.

Me volví a peregrinar a Covadonga y alguna ruta por Asturias.

Aunque casi no podía caminar, creo que anduve casi lo mismo que haciendo al camino de Santiago, pero por ciudad, visitando nuevos lugares para mí.

No recordaba la cueva de Covadonga, así que recé por mí y por todos.

Pasé por Cangas de Onís, vi el puente y en dolmen y poco más y me fui a Vitoria, que no lo conocía y me gustó mucho. Debe ser la única ciudad española con dos catedrales en uso litúrgico, la Vieja y la Nueva, con rampas para subir al centro, a la almendra central, porque el casco histórico tiene forma de almendra.

Recordaba lo que decía Jesús en el Evangelio, cuando en un lugar no os acojan, sacudíos los zapatos y salid de él, no me sentí muy a gusto en Cangas de Onís y me fui para otro lugar. Pero sin reservar hotel, porque no sé dónde me iba a quedar, así que cuando llegaba a la ciudad para visitar, me costaba un poco dejar el coche en algún sitio y buscar un hotel. Y luego me relajaba y salía a visitar la ciudad. Fue una suerte ser el mes de julio, si hubiera sido agosto tal vez estaría todo más lleno. Y gracias a Dios, siempre.

Recordaba lo que nos contó el Padre Javier (el vasco), que Jesucristo era alavés, porque es Dios y hombre “alavés”.

Y me hizo gracia cuando un chico me enseñó la Casa del Obispo, y me dijo que fue la primera casa en “ocuparse”.

Me sorprendió cuando la gente, sea de la categoría que sea, más o menos adinerada, me habla de una forma agradable, preguntándome y respondiéndome con confianza, ya sea cuando fui a cenar al restaurante Sagartoki, un restaurante típico alavés pero algo caro, y cuando me habló el chico que le habían invitado los “okupas” a cenar. No sé que ve en mí la gente que me empieza a hablar agradablemente, y cuando me conocen de más de un año...

Recuerdo lo que me dijo "mi prejubilada" del trabajo, que debes hacer el bien a quien puedas y con quien estés, porque después te lo devolverán, aunque no sea de la misma persona, que, según me dijo, rara vez pasa, pero sí te lo devuelven por medio de otras personas que se te cruzarán en tu camino. Estamos todos caminando y nos encontramos, unos con otros, y tal vez volvamos a encontrarnos a los de antes o son otros los que nos crucemos. Paciencia, dejarse llevar… Dios, no me abandones.

Los alaveses son muy educados y respetan mucho a los ciclistas, el carril bici es para bicis y el peatonal para peatones, y ¡muchas bicis!

También hay un “paseo del colesterol” de unos 4 kilómetros hasta la basílica de Armentia, bonita, en una explanada grande.

Luego me fui a Pamplona, es bonito, pero me gustó menos, con sus murallas, su ciudadela (como la Barcelona) y animales sueltos en el parque de la ciudadela. Con la placita del Ayuntamiento donde dan el chupinazo, muy pequeña. Me dijeron que antes lo hacía en la Plaza del Castillo, una plaza principal de Pamplona, grande, pero por política se quedó en la otra plaza después.

Me fui para Logroño con una visita guiada, y ¡qué casualidad!, también tiene “paseo del colesterol”, bonito pero no me quedé porque estaba cansada, así que seguí bajando para Madrid.

Pasé por Santo Domingo de la Calzada, que tiene dos paradores de turismo, colegiata y torre.

Hice noche en Briviesca, un pueblo que tiene dos iglesias, un convento en venta y una de las iglesias en muy mal estado una parte de ella, por detrás de la sacristía, que me dejaron verlo, era bonita pero se veía que necesitaba restauración, que no podían hacerlo por falta de presupuesto.

Una de las iglesias de Briviesca es una excolegiata, como en Peñaranda de Duero, vi que el título de colegiata se puede perder.

Y ahí en Briviesca, que era la capital de la región de la Bureba, me acerqué a 8 kilómetros, al Santuario de Santa Casilda, que pertenece al pueblo de Salinillas de Bureba, donde está también la Cueva de San Vicente, el pozo blanco, milagroso para la fertilidad (si tiras una piedra y cae dentro del pozo el bebé es niño y si es teja lo que tiras y cae dentro el bebé es niña), y el pozo negro, milagroso para curaciones, que es ahí donde se curó la Santa de su enfermedad.

El cura del Santuario, que llevaba sólo dos meses ahí, porque el anterior cura se murió recientemente, lo explicaba muy bien y me enseñó y me explicó las reliquias de la Santa.

Así que hice peregrinación con ruta turística empezando por un Santuario y acabando en otro Santuario.

Ya bajando para Madrid, me desvié un poco a Atapuerca, pero no anduve mucho porque estaba cansada y me dolían los pies al andar, así que vi un poco sólo.

Y llegada a Madrid el día de Santiago, fui a la procesión del Santo y a la Misa.

Vuelta al trabajo y ahora el 22 de agosto tengo la radiografía y el 25 de agosto tengo el traumatólogo, para ver si me hace algo. No sé si será fascitis, pero no mucha, porque aunque cojeo puedo andar, me dijeron que había gente que no podía ni andar.

Y espero acabar bien todo esto.