lunes, 9 de septiembre de 2019

Mi quinto evangelio, septiembre 2019


Por segunda vez tuve que repetir la peregrinación a Tierra Santa, porque suspendí la otra del año anterior, y me pusieron un NM de “Necesito Mejorar”…


Cada grupo es distinto y cada año se aprenden cosas nuevas. Este peregrinaje de la vida es un continuo aprender… hasta que Dios no examine al final de la vida y podamos entrar en su Reino de los Cielos, la Jerusalén Celeste.


Llegamos a Tel Aviv, desde allí se coge el autobús hasta Nazareth, donde pudimos ver la Basílica de la Natividad y la gruta de la Anunciación, donde estaba la Casa de María y la Casa de San José.


Bajando por Galilea, pudimos ver los diferentes lugares donde Jesús empezó su vida pública. Desde Caná, donde hizo su primer milagro de convertir el agua en vino en la boda donde había sido invitado junto a su Madre María.


Visitamos Haifa, donde subimos al Monte Carmelo, para ver el santuario “Stella Maris”, donde está consagrado a la Virgen del Carmen, patrona de los Carmelitas.


Pasamos por el monte de las Bienaventuranzas, cerca del mar de Galilea, también llamado lago de Tiberíades o de Genesaret.


Después fuimos a la Basílica del Primado de Pedro, Tabgha, donde Jesús hizo el milagro de los panes y los peces, donde está la piedra donde Pedro se apoyó, a la orilla del mar de Galilea.


De allí pasamos a Cafarnaún, la ciudad donde Jesús vivió y donde está la casa de Pedro y la antigua sinagoga.


Y un paseo en barco por el mar de Galilea, por donde Jesús paseo con sus discípulos y calmó la tempestad, entre otros milagros. Paseo relajante con música y baile español, y nos dieron un diploma de regalo conmemorativo de pisar por la tierra de Jesús.


Subimos al monte Tabor, en taxis de 13 personas, donde Jesús se transfiguró delante de Pedro, Juan y Santiago. En la basílica del monte Tabor, en el altar, hay cuatro cuadros sobre las cuatro transfiguraciones de Jesús: nacimiento, Tabor, Eucaristía y Resurrección.


Llegamos a Belén… pastores… al hotel…


Al día siguiente visitamos Ein Karen, ciudad anexa a Jerusalén, donde están los santuarios de la Visitación de María a su prima Isabel y el de san Juan Bautista, donde está marcado con una estrella de piedra el lugar de nacimiento de Juan el Bautista.

Celebramos Misa en el Campo de los Pastores, en Belén, donde se les anunció el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Y luego fuimos a ver el lugar de nacimiento de Jesús, señalado por una estrella dorada dentro de la Basílica de la Natividad.


De allí anduvimos hasta la Gruta de la leche, un santuario donde hay un monumento a la Virgen María, con una piedra blanca por la leche de lactancia donde calló.


Recibimos una charla por un franciscano que nos contó sus experiencias de sus casi 50 años en Tierra santa.


Vimos el Parlamento de Jerusalén, el Knesset, enfrente de una Menorá judía realizada como regalo a Jerusalén.


Fuimos a Betania, lugar de la amistad, donde Jesús resucitó a su amigo Lázaro, lugar donde celebramos Misa y pedí paz y amistad por y para todos.


Después llegamos a Qumran, lugar donde encontraron los manuscritos del mar Muerto, son unas excavaciones en las que continúan investigando.


Y en Jericó, donde se contempla el monte de la cuarentena o de las tentaciones del demonio a Jesús. Es la ciudad más antigua del mundo, donde los hombres empezaron a dejar de ser nómadas, es el “Benidorm” de Tierra Santa, donde la gente tiene una segunda casa de vacaciones, muchas con piscina. Y visitamos el árbol (el sicómoro) donde se subió Zaqueo para ver a Jesús.


Y después fuimos a Qasr – el – Yahud, lugar del bautismo de Jesús.


Y… ya están pisando nuestros pies, tus umbrales Jerusalén… donde vimos en el monte de los olivos, un santuario donde se conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén en la borriquita, cerca está la gruta del Padrenuestro donde Jesús enseñó a rezar a sus discípulos. De ahí bajamos al Dominus Flevit, lugar donde Jesús lloró por Jerusalén, y hay un santuario para conmemorarlo. Y donde se hacen las típicas fotos de la ciudad de Jerusalén con la cúpula de la roca (donde estuvo el templo de Jerusalén) de fondo. Bajamos más, y llegamos a Getsemani, al lado del torrente Cedrón para pasar a la ciudad vieja de Jerusalén. Allí está el cementerio judío, lugar más caro de la ciudad donde enterrarse, porque es el lugar donde se piensa que están más cerca del Señor, en el valle de Josafat. Allí visitamos también la basílica de la Agonía y el huerto de los olivos. 

Cerca del santuario ortodoxo de la tumba de María y la gruta del prendimiento.

Fuimos después al monte Sión cristiano, en el barrio armenio, donde está San Pedro in gallicantu (donde se conmemora el arrepentimiento de Pedro al negar 3 veces a Jesús), el Cenáculo y la Abadía de la Dormición de María, con su cripta, donde hay un monumento de la Virgen dormida. El monte Sión cristiano quedó fuera de la muralla, porque dicha muralla no la hicieron de una vez, y cuando llegaron allí la dejaron fuera de la muralla.


Entramos en la muralla por la puerta de Sión, al barrio judío, para ver el antiguo Cardo Máximo, calle principal de la antigua Jerusalén con sus restos de columnas… llegamos a la Menorá judía (de oro, regalo para la nueva basílica judía que quieren construir) y después entramos en el muro de los Lamentos… que al ser sábado… fiesta judía iban todos con sus mejores galas…


El último día hicimos el via crucis por la Via dolorosa que cruza el barrio musulmán y cristiano de la ciudad vieja de Jerusalén. Empezamos en la casa de Santa Ana, lugar del nacimiento de la Virgen María, en la iglesia de Santa Ana, al lado de la piscina probática (donde Jesús curó al paralítico). Un poco más arriba en la iglesia de la Flagelación nos pusieron un audiovisual de la vida de Jesús en Jerusalén… y empezamos el via crucis por la Via dolorosa hasta llegar a la Basílica de la Resurrección, donde se encuentra el Calvario y el Santo Sepulcro. Debajo del Calvario está la capilla de Adán conmemorando al primer hombre de la creación, y situado debajo donde quedó la clavada la cruz del Señor, como redención de los pecados. Al lado está la capilla de Santa Elena. Y al otro lado del altar se recuerda la prisión de Jesús, y rodeando un poco más está el Santo Sepulcro Vacío porque Jesús HA RESUCITADO. A un lado está conmemorada la tumba de José de Arimatea.


Y llegando al final, salimos de Jerusalén hacia Emaús, restos arqueológicos con varias capillas y donde nos encontramos con Cleofás y Jesús y le reconocimos al partir el pan, en la Misa que celebramos allí, en la piedra del altar mayor de la capilla donde celebramos la Misa estaba la cara de Jesús mirándonos.


Llegamos a Jaffa (Tel Aviv), vimos el santuario de San Pedro, donde Pedro tuvo una visión, y el barrio artístico con un mirador hacia la playa, donde hay una estatua de la FE, que representa el sueño de Jacob a un lado, el santuario de Isaac al otro y encima la conquista de Jericó.


Y a Madrid… a seguir peregrinando por la vida.


Esto es un relato personal… mis sensaciones y lo que recuerdo para cuando quiera volver a recordar lo visto y vivido en palabras… porque las sensaciones siempre, siempre, se llevan en el corazón.

Como se decía en una frase antigua: es fácil recordar para quien tiene memoria, pero difícil olvidar para quien tiene corazón.

Y yo… siempre llevo en el corazón a todos los que han peregrinado conmigo…

lunes, 19 de agosto de 2019

Los Ancares, el Valle del Silencio y Las Médulas (15-18 de agosto de 2019).


En León, entre las Comunidades de Galicia, Asturias y Castilla y León, está el Puerto de los Ancares, a más de 1.600 metros de altitud. Es un parque natural con un mirador a las montañas y a los montes de León.

Llegamos a Villafranca del Bierzo donde nos hicieron una visita guiada a varias iglesias, incluida la ex-colegiata de Nuestra Señora de la Asunción; la pequeña Compostela, por tener una parroquia de Santiago, si por algún motivo el peregrino no pudiera llegar a Santiago de Compostela.

En los Ancares hay pueblos pequeños con viviendas llamadas “pallodas”, donde vivían y trabajaban antes toda la familia en el campo.

En el Valle del Silencio, entre montañas, está el monasterio de San Pedro, en ruinas, y a medio reconstruir, atacado por el fuego y por la desamortización de Mendizábal. Donde estaba San Genadio, que fue un monje que llegó a ser obispo, y cuando dejó de ser obispo, volvió a ser monje y fue a vivir a una cueva a unos 3 kilómetros de Peñalba de Santiago, para vivir en soledad, y aun así le seguían varios discípulos.

Y Las Médulas, lugar donde encontraron oro con el que hacían las monedas en la época romana, por ser de las pocas montañas de la Península Ibérica que tenía cuarzo en su interior, y llegaba casi hasta Zamora. Hay varios castaños milenarios con formas de animales.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Mi quinto evangelio.

Peregrinación a Tierra Santa (octubre 2018).


Ya he visitado o peregrinado a las tres ciudades que hay que ir en la vida: Santiago, Roma y Tierra Santa. Ahora, vuelva o no ir a esos lugares, iría siempre que Dios y los amigos quieran.

Volví a sentir miedo, pero ya me dijeron los psicólogos que tengo que salir, y como dice una frase antigua: hazlo aunque sea con miedo.

Llegamos a Nazaret, donde vivía la Virgen María y recibió la Anunciación del ángel, fuimos a Caná donde los matrimonios renovaron sus promesas, y al monte Tavor y al río Jordan donde renovamos las promesas del bautismo.

Pasamos por Cafarnaum y Magdala, donde se veía la diferencia de las ciudades, una más pobre y otra más rica.

Después fuimos al monte de las Bienaventuranzas, donde celebramos la misa y el paseo en barco por el mar de Galilea.

Pasamos al santuario del Primado de Pedro, donde van los Papas cuando empiezan su ministerio, vimos la piedra que está dentro del santuario.

Fuimos a Jericó, desde allí cogimos un teleférico para subir al monte de las tentaciones, donde hay unos pocos frailes cuidando el santuario de allí.

Luego pasamos a la tienda donde venden las cremas del mar muerto.

Nos bañamos en el mar muerto, con cuidado de no meter la cabeza, porque escuece mucho si se mete agua en los ojos. Había que bañarse o nadar boca arriba para no ahogarse. Y darse unos barros por la piel (como los barros de Murcia). Se notaba más suave la piel y el agua estaba caliente, al estar por debajo del nivel del mar, creo recordar. Cuando levantamos las piernas dentro del mar era muy difícil bajarlas, porque flotaban y las sales minerales te impedían bajarlas. Yo intentaba nadar boca arriba hacia la orilla para intentar ponerme de pie dentro del mar muerto. Recomiendan no estar dentro del agua más de 15-30 minutos, y luego ir al vestuario a ducharse con agua dulce.

Cuando fuimos a Belén, entrando y cantando villancicos en el autobús, pasando puesto fronterizo porque era territorio ocupado, y aunque quedaban pocos cristianos, el alcalde de Belén debe ser católico por ley.

Vimos el lugar donde nació Jesús, señalado por una estrella en la basílica de la Natividad, que me emocionó mucho al verlo, y besar el punto del nacimiento.

Celebramos misa allí y fuimos al Campo de los Pastores donde tenían un santuario con pinturas del nacimiento de Jesús.

Llegamos a Jerusalén, cantando la canción de misa de “... y están pisando tus umbrales Jerusalén...” y allí ya nos enseñaron todo lo demás: monte de los olivos, capilla de la Ascensión, Cenáculo (donde renovaron los curas sus promesas de sacerdocio), Ain Karen, la Visitación de la Virgen a su Prima, la dormición de la Virgen, la tumba de María, la gruta del prendimiento y el huerto de los olivos (basílica de la Agonía), en Getsemani.

La gruta del Padrenuestro, el museo de Jerusalén donde hay una maqueta grande de la ciudad.

Después fuimos al Santo Sepulcro, donde está la tumba vacía de Jesús y el calvario donde estuvo clavado Nuestro Señor, hicimos la Vía Dolorosa, que es el via-crucis que va por las calles de la ciudad vieja de Jerusalén empezando en la iglesia de la Flagelación y acabando en el Santo Sepulcro.

Salimos al muro de los lamentos y a la explanada de las mezquitas, ya no dejan entrar dentro de las mezquitas porque solo entran musulmanes para el rezo.

De allí fuimos a la piscina de Betesda donde Jesús hacía las curaciones.

En fin, mucha información y muchas cosas, como si hubiera que ir una segunda vez, para reconocer lo que vimos y nos ayude a la vida de cada uno.

Este relato son sensaciones propias, pues para explicaciones turísticas hay muchos libros, pero el quinto evangelio es propio de cada uno.

Y este es el mio: Tengo miedo y me agarro a Dios y a la Virgen, pero sobre todo me agarro a mis acompañantes peregrinos para no sentirme sola, y porque quiero ver y quiero creer que Dios que está dentro de cada uno de nosotros. Y quiero creer que cada vez que estoy acompañada de alguien, estoy acompañada de Jesús. Para que los ratos que estoy sola, pueda recordar y rezar a Dios por mi y por todos, y recapacitar lo que hago para intentar mejorar.

En fin, al igual que en Santiago, cuando llegué a la plaza del Obradoiro y salí por la puerta derecha del crismón con el omega - alfa, es decir, que acaba un camino y empieza otro con la ayuda de Dios.

Así que habrá que hacer a menudo un “omega-alfa” para liberar la cabeza de pensamientos y preocupaciones que no dejan hacer otra cosa.

Mi sensación última del viaje es que es difícil peregrinar en grupo para mí, cuando voy sola con un plano me oriento más o menos bien, pero mi asignatura pendiente es dejarme guiar o tal vez pregunto demasiado sin obtener la respuesta que deseo... saber estar y comunicar con los demás. Es como cuando bailábamos salsa, que es más fácil guiar que dejarse guiar, pero no siempre sabemos ser buenos guías. Para eso necesitamos la ayuda de Dios y saber decir lo que queremos comunicar y a quienes nos dirijamos.

Esto significa que habrá que seguir repitiendo el curso de la vida hasta que sepamos dar la vida como Jesús la dio por nosotros, y seamos llamados por el Padre para sentarnos a su derecha.

Y a seguir peregrinando por la Vida.

Amén.

domingo, 14 de octubre de 2018

Ruta de senderismo a los parques naturales murcianos: Calnegre, Sierra Espuña y Calblanque (12-14/10/2018).


Quería hacerme un regalo de cumpleaños, y quería probar los viajes de senderismo y/o culturales de “Arawak”, una agencia de viajes que nos recomendó en compañero del Pozo.

Iba a apuntarme al cultural del Algarve portugués, pero estaba completo y me apunté en éste de senderismo de Murcia, nivel 2.

Fue bonito conocer los parques naturales de Murcia que no conocía.

Calnegre, al lado de la costa con varias calas, y con baño en una de ellas.

Sierra Espuña, que es el pulmón verde de Murcia, gracias a Ricardo Codorniú, un ingeniero de montes murciano que replantó toda la sierra para que no fuera una provincia tan cálida, y allí hay una Virgen del Pilar, en lo que se conoce como Camino de Caravaca (una de las cuatro ciudades que tienen un trozo de lignum crucis de Jesucristo, junto a Santiago, Jerusalén y Santo Toribio de Liébana).

Y Calblanque es un parque costero con varias playas y calas, donde también nos bañamos en una de ellas, cruzando las salinas donde se recoge el agua del mar para recoger la sal.

En fin, muy bonito, pero mis sensaciones es que no sé si estoy bien. La montaña con tantas piedras, las bajadas, y quedarme la última en las bajadas, sigo sin comprender si lo que hago está bien o mal. Pero al menos me he quedado sin preocupaciones durante dos días. Y haciendo “honor” a mi “locura”, me hace olvidar lo que piensen de mí. Pues, ¡bendita locura!, y que Dios me ayude.

lunes, 27 de agosto de 2018

PIRINEOS (25-27 de agosto de 2018)


Fui a Brotos (Huesca) a conocer el pueblo de los Pirineos, y una visita guiada a la fábrica de licores e infusiones que tiene venta en toda España.

Conocí los Pirineos, y los crucé por primera vez, por el puerto de Portalet, hasta Lourdes. Es muy bonito, con dos embalses (uno en la parte de Francia y otro en la de España) donde se puede navegar en canoa, pero no vi a nadie bañándose, supongo que estaría prohibido el baño.

Fui al santuario de Lourdes, cueva y fuente, cogí agua y me la llevé toda puesta, me la bebí por el camino.

¿Agua milagrosa? Como me dijeron en la casa de convivencias del Cristo de El Pardo, “el agua es siempre un milagro”, visto así, tienen razón.

Me pareció un lugar como Fátima, pues se cantaba la misma canción del “13 de mayo”, y se hacía también la procesión de las antorchas…, pero muy recogido y muy llano para la gente con sillas de ruedas y para todos los públicos.

Me pareció también como el Cerro de los Ángeles, de Getafe (Madrid), que es mi lugar de peregrinación desde pequeña, y siempre que salimos y no sabemos dónde ir, vamos al Cerro de los Ángeles. Que además tienen la fiesta de mayo/junio cuando bajan a la virgen en procesión a la catedral de Getafe, cantando el rosario (CANTANDO, que nunca antes lo había oído cantar en otro lugar), y mucha devoción también.

En fin, estas salidas aunque solitarias me dan mucha energía para seguir la vida diaria una semana más.

domingo, 26 de agosto de 2018

Pasado, presente o futuro.


Viendo Las edades del hombre de este año en Aguilar de Campoo, (Palencia), que trataba de la transfiguración de Jesús en el monte Tabor, se piensa qué bien se está aquí. Buscando a Dios en las montañas, en lugares tranquilos...

Después de ver los Pirineos y dejarlos atrás, estaba viendo por el retrovisor, mientras conducía, cómo se alejaban las montañas, cómo se iban perdiendo de vista poco a poco. Y mirando hacia adelante, iban apareciendo más montañas... y en medio yo en el “falso llano”...

En fin, que las montañas de delante de atrás y el presente son esas vivencias que vienen a la cabeza de vez en cuando, recuerdos maravillosos o no tanto, pero son recuerdos que a veces les hacemos presente y futuro... y no queremos dejarlos en el pasado, pues son vivencias propias que queremos tenerlas presente siempre... y a veces no nos dejan estar “en plena forma” en el presente y futuro.